• SISTEMAS FRACASADOS Y LA NUEVA CODIFICACIÓN

  ¿Se dieron cuenta que una misma idea se repite de forma casi infinita?

  Con sólo sobrevolar una ciudad, podrán ver las millones de casas cubriendo la superficie, autos, calles, personas, y desde arriba pareciera que los humanos de una cierta forma coinciden en sus necesidades, por la asombrosa repetición de imágines y sistemas.

  Y charlando con la gente podremos percibir la repetición de conceptos, deseos, sueños… sin contar con los mismos chistes, comentarios y modas que comparten.

  Somos muchos los que repetimos y pocos los que creamos las ideas. Eso hace que los barrios, grupos y cosas suenen en la mayoría de las veces familiar, es decir, no nos causan mucha sorpresa, independiente del lugar en el espacio que se encuentren.

  También nos damos cuenta lo difícil que se nos hace cuando la situación pide una capacidad de adaptación, como por ejemplo, cuando nos deparamos a costumbres de otras culturas y tenemos que convivir según las prácticas del lugar.

  Estudiando mi vida misma y observando las personas que me cercan, aprendí que esa necesidad de familiaridad y comodidad en la repetición, es una característica de la naturaleza, observada en toda la creación y que la humanidad se esfuerza en lograr sistemas que preserven la homogeneidad.

  Toda la creación en el planeta respeta a patrones numerológicos y un sistema exitoso suele reproducirse, repitiéndose indefinidamente hasta el momento en que por alguna razón pierde su fuerza y se depara en un dilema… O cambia o Muere!

  Pero muchos de ellos antes que se consideren improductivos, suelen seguir activos por mera tradición o poca autoreflexión.

  Como ejemplo de eso tenemos los rituales. Solemos seguir innúmeros rituales en nuestras vidas, también llamados costumbres, rutinas o programación, que durante mucho tiempo nos ayudaron a seguir sintiéndonos confortables, seguros y estables, y que también hace parte de la estructura de nuestra identidad formadora de lo que los demás esperan de nosotros. Y esos rituales suelen repetirse durante años, algunas veces décadas y pueden llegar a durar más allá de una vida, al pasarse de generación en generación. Lo cierto es que la mayor parte de las rutinas que repetimos no fueron creadas por nosotros y solamente la seguimos respetando porque ciertamente en algún momento representaron una valiosa herramienta de supervivencia. Y como toda programación, creada por nosotros o heredada, vive en nuestro sistema biológico y naturalmente, la sentimos propia, y por instinto de preservación, solemos preservarla. Ya sabemos que cualquier cambio genera desestabilización.

  El objetivo de este texto es incentivarte a observarte y cuestionarte, de cuáles de sus costumbres frecuentes no te llevan a lograr tu misión de vida y bienestar, y por ende, merecerían pasar por un proceso de recodificación y adecuación a tu verdadera actualidad, o que, simplemente, puedas considerarlas como SISTEMAS FRACASADOS.

  Porque si mi árbol no me da los frutos que se esperaba, nada más lógico que remplazarlo por otro que fructifique y me alimente adecuadamente.

  Y te aseguro que con sólo concientizarse estarías dando un gran paso en la vida.

ANDRÉ LUIZ OREGLIA
Facilitador de Neuroalquimia y Memoria Celular. 
0341-153462901