MEDICINA CHINA

::MEDICINA CHINA::


Somos dos alumnas de la Universidad Abierta Interamericana, de la Carrera de Medicina. Procedentes de Argentina, nos llamamos Emilce Venturi y Carolina Subira.

Realizamos una investigación centrada en el tema "Medicina China" para la materia "Informática 2" a cargo del profesor lic. Marcelo De la Torre.

MEDICINA CHINA


1. INICIOS

2. QUÉ ES

3. TEORÍA YING YANG: SALUD/ENFERMEDAD

4. DISCIPLINAS QUE INCLUYE

5. TERAPEUTICAS

5.1. EL SHIATSU

5.2. EL KI

5.3. LA ALIMENTACIÓN

5.4. ACCURASPADO

5.5. ACUPUNTURA

6. CONCLUSIONES

7. HIPERVÍNCULOS

8. ¿QUIENES SOMOS?

9. CONTÁCTENOS



Editado por Marcelo de la Torre a las 11:57 AM


Comentarios (3)
TrackBack (0)
Archivado en: [ Medicina China ]







Rosario, Santa Fe, Argentina, 12 de Noviembre de 2003





Acupuntura







Este trabajo fue realizado por Douglas Mendonça Aloise y Farley Alves Ruas, alumnos de medicina de la "Universidad Abierta Interamericana".



El modelo cultural occidental se basa sobre la división, la segmentación, la

especialización. El resultado de más de 2000 años de historia es que el

hombre moderno ha perdido el contacto con sí mismo y con el ambiente que le

rodea.



Se ha creado pues una situación paradójica en la cual hemos perdido

el sentido de la unidad, y este no no darse cuenta de nuestra unidad

psico-física nos crea muchos problemas. En oriente la visión del hombre, y

consecuentemente de la medicina, sigue el recorrido de la observación de la

totalidad del hombre. Es cierto que la relación cuerpo-mente es indivisible,

así como es parte de nosotros el sistema energético interno y externo. Todos

estos sistemas son directamente relacionados entre ellos y producen un

procedimiento homeostático completo que nos permite vivir.



Desde años ya nos hemos dado cuenta de que la medicina oficial se está alejando del hombre en cuanto tal. La investigación moderna desmembra, selecciona, analiza aún más los detalles, alejándose de la globalidad. Hay el especialista de este o aquel órgano, pero no son pocos los que echan de menos al buen médico genérico de familia. Cuidamos del órgano, observamos la síntoma, y no consideramos que la enfermedad es la señal general de un problema que se desarrolla contemporáneamente en diferentes planes. Hipócrates mismo, que sancionó la separación entre religión y medicina, decía: "El primer gran médico es la naturaleza." (natura sanatrix). Se decía, muy sabiamente, en las antiguas escuelas médicas, que el hombre tiene en sí mismo los medios para evitar que la enfermedad le ataque; el gran secreto no está en el método farmacológico, sino en el activar al justo momento las defensas inmunitarias. En la visión occidental, la fractura se ha hecho aún más

profunda desde cuando se estableció (con Cartesio) que el ser humano es

constituido por dos elementos que no interactúan entre ellos en absoluto: la

conciencia o ánima, y el cuerpo. Pensemos que en el antigüedad se utilizaban

medios extraordinarios, como por ejemplo la incubación; se ponía al enfermo

al interior de un recinto consagrado y, con técnicas probablemente

hipnóticas, se le provocaba un sueño profundo. A menudo era el enfermo mismo

que, a través del sueño, indicaba al médico el camino para ser curado. Hace

unos años se han conducido, en el Tejas, investigaciones en esta dirección.



Los investigadores habían elaborado un prospecto de los sueños D.F.D.

(Desease Foretelling Dreams), los sueños que predicen la enfermedad. En toda

la antigüedad encontramos a numerosos médicos sensitivos que diagnosticaban

la enfermedad y prescribían el tratamiento observando al hombre en su

totalidad energética (física, emocional, mental, espiritual).



La materia está compuesta de energía. Energía que constituye el cuerpo

humano en forma de un conjunto de campos y partículas que interactúan hasta

formar un sistema grosero, representado por la medicina oriental como un

sistema de nervaduras, canales, redes que transportan energía e

informaciones y crean continuas conexiones energéticas entre los sistemas,

desde la energía más sutil hasta llegar a la que nosotros comunemente

definimos materia. Los puntos básicos de este sistema, receptores,

transformadores, intercambiadores, son los Chakra y los puntos de la

acupuntura. La medicina china se basa sobre el equilibrio de las polaridades

yin e yang (la conexión con los polos negativos y positivos de la energía es

evidente). En el cuerpo humano toda enfermedad es causada por una ruptura deeste equilibrio. Este equilibrio se mantiene gracias a un flujo continuo de

"ch'i" o energía vital, que pasa a través de aquellas redes energéticas

llamadas "meridianos" los cuales contienen los puntos de estimulación de la

acupuntura. A cada órgano corresponde un meridiano, de manera que los

meridianos yang pertenecen a órganos yin y viceversa. Cada vez que se

verifica una recarga energética o una escasez de un elemento u otro, el

cuerpo se pone enfermo, y la enfermedad es tratada insertando agujas en los

puntos de estimulación para estimular y volver a establecer equilibrio en el

flujo energético. La acupuntura es hoy practicada hasta en los hospitales

occidentales (cuidado que sea un verdadero médico él que os inserta las

agujas). Es una práctica sumamente compleja que, en mi opinión, tiene que

ser entendida a fondo, junto con las connotaciones culturales de la

filosofía del Tao. Por eso, desconfío de la manera en que es practicada en

occidente, con las debidas excepciones por aquellos médicos "sensitivos" que

son numerosos y a menudo muy capaces. Penséis en como se sentiría ridículo

un médico occidental acostumbrado a no mirar ni siquiera en la cara a su

paciente, acostumbrado a la siempre más sofisticada tecnología médica,

seguro en el entregarse a máquinas complejas para los exámenes hemáticos, a

indágenes como TAC, PET, NMR, a terapéuticas farmacológicas sofisticadas, si

se enfrentara con un médico tibetano, que hace diagnosis complicadísimas

tomando los varios "pulsos" del enfermo, mirándole las uñas o el iris de los

ojos. Un médico tibetano estudia los elementos y las energías que

constituyen el hombre y el Universo, reconoce el cambio de las estaciones y

de los ritmos naturales, estudia el canto de los pájaros y las

constelaciones del cielo, para entender el cambiamiento que está ocurriendo

en la tierra y devenir así un sensitivo. La medicina tibetana tiene

profundas relaciones con la filosofía Budista. Según el Budismo, el ser

humano es un complejo holístico interdependiente, es percibido como el

conjunto de cinco elementos en cambio constante: cuerpo, sensaciones,

percepciones, impulsos y conciencia. Y es la conciencia el elemento

centralizador principal que, a través de su evolución y sustenido por

depósitos inconscientes de las acciones pasadas, transmigra de una

existencia a otra cuando el cuerpo muere. El médico tibetano, llamado

"Menpa" o "Enchi" (hombre de los medicamentos) ve al ser humano como a un

agregado de estos cinco elementos, en todos sus aspectos, desde el más

grosero hasta el más sutil. Él observa al hombre a través de dos modelos de

constituyentes: los siete tejidos corpóreos (quilo, sangre, carne, grasa,

huesos, médula, líquido seminal) y sus resíduos (heces, orina, sudor); con

tales bases, el Menpa observa las principales funciones fisiológicas,

basándose sobre el equilibrio de los tres humores: Viento o Neuma (respiro),

Bilis (acumulación en la vesícula biliar), Flema (secreciones mucosas del

estómago). Si estos tres humores se quedan en equilibrio, el individuo será

longevo y en buena salud. Dedico una particular atención a la Medicina

Tibetana ya que probablemente es una de las síntesis más originales de

distintas y antiguas medicinas. Algunas fuentes hacen remontar el origen de

la Medicina Tibetana hasta la religión Bon, anterior de muchos siglos al

Budismo, dando al rey Songtsen Gampo, primera mitad del siglo VII d.C., el

mérito de haber recogido los textos médicos más representativos de India,

China, Irán, Nepal, y de haber creado una síntesis traducida en tibetano.

Una curiosidad; en los documentos históricos de la época, el médico que

trajo los textos de los países bizantinos a través del Irán es llamado

Ga-le-nos, obviamente con referencia a Galeno (médico griego del siglo II).

El Tibet, gracias a su inacesibilidad geográfica, había mantenido intactos

algunos conocimientos extraordinarios; la época moderna, desgraciadamente,

ha hecho cumplir un destino evitado para millares de años, destruyendo así

una cultura verdaderamente notable. Innumerables influjos extranjeros han

formado la medicina tibetana así como nos ha llegado, sin embargo ha sido

fundamental el influjo de la medicina china e indiana: existen textos

básicos de la medicina Ayurvédica contendidos sea por la tradición budista

tibetana sea por la hindú. Como os decía antes, la Medicina Tibetana se ha

fundido profundamente con el Budismo del sigllo VIII, cuando Padmasambhava,

glorificado como un segundo Buda, introdujo en Tibet el culto del Buda de la

medicina Bhaisajyaguru, junto con el texto fundamental de la doctrina médica

tibetana "Los cuatro tantra", texto todavía utilizado, e indicado a lo largo

de los siglos como base de la instrucción médica. "Los cuatro tantra"

(tantra de instrucciones secretas acerca de los ocho ramos, la esencia del

elixir de la inmortalidad) es el texto fundamental de la la Medicina

Tibetana, enriquecido, a lo largo de los siglos, por influencias extranjeras

y tratados de rebuscadores tibetanos. Este conocimiento técnico era

transmitido junto con la enseñanza de los textos religiosos y rituales; no

era pensable que un médico no fuese un religioso también, en el sentido

profundo del término. Según el Regente Sangye Gyamtso, que en el siglo XVII

dió forma canónica a varios textos fundamentales, "Los cuatro tantra"

remontan al 889 a.C. y proceden del noroeste de la India, directamente del

Buda Sakyamuni; sin embargo, han sido traducidos en tibetano mucho más

tarde, en el siglo VIII. Sería fundamental para el occidente un estudio más

profundo de estas medicinas, y sobre todo de la tibetana, la cual, de alguna

manera, ha mantenido intactas hasta hoy las bases de conocimientos

antiquísimos. No confundáis la importancia que he dado en este capítulo a

las medicinas orientales con la moda hoy en boga de las medicinas

alternativas. Es importante no dejarse llevar por las modas cuando es

cuestión de salud; hay cosas extraordinarias también en nuestra medicina

oficial, cosas que han salvado milliones de vidas humanas, y rechazar todo a

priori sería pura locura. Es deseable un encuentro, una fusión de las

medicinas; muchos médicos occidentales, en estos últimos años, están

cambiando de tendencia, y hay esperanzas importantes para el futuro hacia un

regreso al antiguo concepto de Medicina Global o Medicina Holística. Un

personaje extraordinario, Alexander Lowen, el creador de la bioenergética,

psicoanalista y alumno de Reich, así habla de la medicina occidental: "El

convencimiento de que las actividades mentales hagan parte de un campo

definido, la psicología, y las físicas de otro, la medicina ogánica, niega

la fundamental unidad o entereza del individuo. Esta concepción es la

consecuencia del haber disociado el espíritu del cuerpo, limitándolo a la

mente sola, una disociación que ha emasculado a la psiquiatría y

esterilizado a la medicina." Y aún: "Una visión holística del organismo

reconocería que el cuerpo es empapado de un espíritu que es activado por su

psique y cuida de sus acciones." La visión holística del hombre nos lo

propone en su totalidad física, mental, emocional, espiritual. Y es acerca

de la parte espiritual que, obviamente, la ciencia occidental tiene el mayor

desconocimiento. El pensamiento religioso cultural oriental tiene como base

la asociación entre espiritualidad y concepción energética del cuerpo. El

pensamiento occidental valora la energía principalmente en términos

mecanicisticos, mensurables. En el estado actual de las investigaciones,

ningún instrumento puede relevar el "espíritu" o, como lo llama en el siglo

XIX Henri Bergson, el élan vital, y consecuentemente ello, para la ciencia

occidental, no existe. Gracias al psicoanálisis, con Freud y luego con

Reich, se encontró y se demonstró el nexo entre psique y soma, utilizando el

concepto de energía.

Agradecimietos especiales al docente de informática Marcelo de La Torre



Editado por Marcelo de la Torre a las 03:44 PM


Comentarios (5)
Archivado en: [ Medicina China ]



Medicina Tradicional China: La acupuntura





En la medicina china tradicional hay muchas maneras de mejorar el equilibrio de los flujos de energía del cuerpo. Las técnicas más comunes usadas en el mundo occidental son las técnicas del ejercicio como Qigong o Tai Chi, acupuntura y las yerbas.



Este Trabajo fue realizado por los alumnos:

Borghi, Franco

Nozzi, Guillermo



¿Qué es la acupuntura?

En la Medicina Tradicional China se considera que la enfermedad es un desequilibrio energético del cuerpo provocado por factores externos (frió, humedad, bacterias, etc.), por factores internos (mal funcionamiento de un órgano, insuficiencia de la sangre, alteraciones emocionales, etc.), o por una combinación de ambas. Mediante la acupuntura se logra ayudar al cuerpo a que reestablezca el equilibrio energético y recupere el estado de salud.Esta técnica se basa en introducir agujas en puntos específicos que forman parte de canales o meridianos por donde es posible llegar a conectarse con la circulación energética y a modo de llaves comando de un gran tablero, corregir el fluir del Chi (energía vital).Cada uno de estos meridianos está relacionado con la energía de un órgano (pulmón, corazón, hígado, etc.) y con las funciones que este órgano tiene que realizar, así desde el meridiano del corazón, por ejemplo podemos ayudar a mejorar la circulación sanguínea de todo el cuerpo, evitar las palpitaciones y corregir problemas de insomnio.



La acupuntura, método terapéutico milenario, y parte integrante de la medicina china, nació en el fértil valle del río Amarillo en las costas septentrionales del mar de China.



Desde allí se fue extendiendo su práctica a todo el Imperio Chino; luego, más allá de sus fronteras, por todo el conjunto del continente asiático desarrollándose principalmente en Corea y en el Japón, y llegando hacia el siglo XVII a los confines de Eurasia y de Africa, para alcanzar por último el mundo occidental.



Se trata de una arte de curar, cuyos principios están vinculados con las concepciones cosmogónicas chinas y cuya técnica se basa en la juiciosa colocación de agujas metálicas en puntos del cuerpo humano determinados según algunas leyes creadas a partir precisamente de esas concepciones.



Las bases de esa terapéutica la constituyen dos nociones pacientemente elaboradas en el transcurso de largas observaciones.



1-La noción de la energía



T’chi, incluida en la idea de unidad, base de la filosofía y de la medicina chinas, energía que rige el universo macrocosmos y su reflejo, el hombre-microcosmos, y que se manifiesta en dos formas alterantes y complementarias: La energía Yang, negativa, que manaría probablemente de la polarización original y permanente dl principio Ta Hi (gran vacuidad primitiva que no es la nada, sino que engloba al ser y al no-ser, a la materia y al espíritu), principio que engendró el mundo y cuya acción se sitúa en el seno de una gran fe fundamental, la regla de los Cinco Elementos (regla que por otra parte, puede considerarse hoy como concepción premonitoria de la importancia de la ecología y el primer intento de sus aplicaciones prácticas).



2-La existencia de zonas cutáneas privilegiadas



que nosotros llamamos puntos, pero que los chinos llaman más propiamente Tsing (pozos), ya que se trata de lugares más que de puntosque están repartidos por el cuerpo humano siguiendo trazados lineales: meridianos de los occidenteles, Kings de los chinos, sobre cuyo recorido se puede, por medio de agujas, lograr una acción sobre la energía.

El término meridiano, propuesto en Francia por Soulié de Morant, pero muy discutido en el plano linguistico, tiene el mérito de significar la invisibilidad del trayecto, pero no alude a su aspecto energético.

El King es una línea muy delgada, "Un hilo de seda" tan tenue que no resulta visible, a lo largo del cual se van sucediendo unos Yu (capullos) y que, como si fuera un vaso, contiene un fluido invisible, "El fluido subterráneo", que trabaja y está dotado de dinamismo (la escuadra=trabajo).



Todas estas nociones nos han llegado tanto por una documentación arqueológica de importancia y calidad variables según las épocas, y por tradiciónoral –La enseñanza del maestro al discípulo-, que se ha venido ejerciendo desde los primeros milenios prácticamente hasta nuestros días.

La aplicación de las agujas es indolora y presenta las siguientes ventajas: 1) SIMPLE: el equipo consiste en agujas metálicas. 2) FÁCIL: la técnica es sencilla. 3) EFICAZ: en un gran número de enfermedades internas y externas, orgánicas y funcionales, muchas veces con efecto instantáneo. 4) SEGURA: correctamente aplicada no causa complicaciones ni tiene reacciones secundarias. 5) ECONÓMICA: porque ahorra medicamentos; personal y equipos,acorta la convalecencia (especialmente en su uso anestésico). 6) APLICABLE: en cualquier situación, puede usarse en emergencias, durante viajes por aire o en alta mar, en lugares remotos y en condiciones primitivas.

La Acupuntura puede aplicarse en un gran número de enfermedades. En China se considera que cura alrededor de 60 y es muy útil en más de 200. Su efectividad es notoria como analgésico, anestésico y antiespasmódico, actúa asimismo como regulasdor y equilibrador del sistema nervioso central, périferico y neurovegetativo.

En Occidente donde predomina la medicina alopática la Acupuntura es útil en dos grandes grupos de enfermos:

- En quienes padecen enfermedades crónincas que no responden al tratamiento habitual o presentan reacciones secundarias frente a los medicamentos.

- En pacientes en los cuales no hay una terapéutica eficaz.

Se pueden citar algunas de la s múltiples indicaciones en que resulta útil: dolores de cabeza, jaqueca, contusiones y esguinces, calmbres musculares, congestiones cefálicas, cólicos intestinales, estomacales y uterinos, trastornos de la menstruación, dolores musculares, insomnio, depresión, impotencia sexual, neurastenia en sus primeras etapas, trastornos circulatorios de manos o pies (sensación de que se duermen, enfrían o cosquilleo), eccema, acidez de estómago, trastornos de presión arterial, palpitaciones, neuralgia facial, hemorroides, reumatismo, herpes Zoster, úlcera de estómago o duodeno, catarro de las vías respiratorias, rinitis, sinusitis,asma bronquial, neuralgia del trigémino, afecciones ocularesy algunas enfermedades de naríz, garganta y oído.

Por supuesto resulta imposible enumerar todas las afecciones en que la Acupuntura es útil ya que el factor personal es decisivo y cada paciente necesita una adecuada combinación de agujas y ésta requiere a menudo por parte del médico y paciente dedicación y paciencia.



Paginas recomendadas:

Medicina China



Medicina Tradicional China





Artículos



Editado por Franco Borghi a las 03:43 PM


Comentarios (0)
TrackBack (0)
Archivado en: [ Medicina China ]







Rosario, Santa Fe, Argentina, 10 de Noviembre de 2003





Una posibilidad oriental





La medicina china ofrece la posibilidad de nuevas tecnicas, tratamientos y maniobras para tratar determinadas afecciones, presentando nuevos caminos que nunca fueron explorados por la medicina tradicional.



En plena era de la información y superadas las distancias geográficas, el arte de curar practicado tradicionalmente en China se va extendiendo por Occidente sin dejar por ello de ser un enigma. Para acercarnos a la Medicina Tradicional China no tan sólo tenemos que desplazarnos por el espacio, sino también por el tiempo.

La medicina tradicional china cuenta con miles de años de existencia y ha cambiado poco en los últimos siglos. Como sistema de cuidado para la salud completo, el concepto básico de la medicina china es que una fuerza vital corre a través del cuerpo (también llamada Qi). Cualquier desequilibrio en esta fuerza puede ocasionar enfermedades y dolencias, de acuerdo con la medicina china. El desequilibrio, a su vez, es causado por un desequilibrio en las fuerzas opuestas y complementarias que constituyen la fuerza de la vida, llamadas Yin y Yan





Para recobrar el balance, la creencia es que el balance entre los órganos internos del cuerpo y los elementos externos de la tierra, el fuego, el agua, la madera y el metal deben ser ajustados.

El tratamiento para recobrar el balance puede incluir lo siguiente:

·La acupuntura.

·La moxibustión (la quema de hojas herbales en o cerca del cuerpo).

·La terapia de la ventosa (el uso de jarras tibias para crear succión en ciertos puntos del cuerpo).

·El masaje.

·Los remedios herbales.

·El movimiento y los ejercicios de concentración (como el Tai Chi).

La acupuntura es la práctica de punzar la piel con agujas en ciertos puntos anatómicos del cuerpo para aliviar ciertos síntomas asociados con muchas enfermedades. Se cree que los puntos anatómicos (puntos de la acupuntura) tienen ciertas propiedades eléctricas, las cuales afectan los neurotransmisores químicos en el cuerpo.



La medicina tradicional China es una ciencia milenaria, que actúa sobre las energías del cuerpo, en principio para regularlas y que la persona no enferme, y cuando enferma es porque ese organismo tiene una alteración de las energías, la M.T.C. en estos casos lo que hace es regular las energías de ese organismo para quitar la enfermedad.

Las energías, tienen dos polaridades, que se complementan, que es el yin y el yang, tienen que estar en equilibrio, que ellos, lo representan con una esfera dividida internamente en dos mitades iguales, y también dicen que dentro del yin hay yang, y dentro del yang también hay yin, y por eso dibujan un pequeño circulo dentro de una mitad con el color del la otra mitad.

La M.T.C. consta de cinco métodos, la acupuntura, los masajes, el ejercicio, la moxibustión y las medicinas naturales.

Los Chinos explican como actúan las energías en el organismo regulandose unas a otras y lo representan con un circulo con las 5 energías (pentacoordinación): fuego, tierra, metal, agua y madera, y ellos dicen que:

- El fuego es la única energía que controlar el metal

- El metal es la única energía que controlar la madera

- La madera es la única energía que controla la tierra

- La tierra es la única energía que controla el agua

- El agua es la única energía que controlar el fuego

El hombre es un microcosmos inserto en el macrocosmos. El hombre es un ser bipolar alternante, sujeto de forma determinante a las influencias de dos fuerzas antagónicas y complementarias. Estas fuerzas son el cosmos (yang) y la tierra (yin).







El hombre adquiere del medio esas energías y lo hace por dos vías:

1º) A través de la respiración recibe la energía del cosmos, yang (+), esto es, el oxigeno.

2º) A través de la digestión recibe la energía de los alimentos de la tierra, yin (-).

De ello se desprende, en parte, el principio básico de las medicinas vitalistas t de la filosofía taoísta: <>.

El hombre, según la concepción oriental, ocupa como hemos visto, el lugar central entre el cielo y la tierra, respondiendo al principio cosmológico . Ello choca con el concepto antropocéntrico occidental, manifestado en la frase pitagórica: <>. Esta divergencia de principios explica que para el occidental resulte difícil entender las bases médicas Chinas que relacionan al hombre con los elementos constitutivos de la tierra (pentacoordonación) y con la realidad cosmológica de tierra y cosmos, dialéctica que explica la dualidad integracionista del yang y del yin.

La armonía de estas energías es lo que va a permitir que se desarrolle la vida en un orden estable.

Estos dos aspectos o fuerzas forman parte íntima de la materia y lo podemos observar en las energías electromagnéticas: por muchas divisiones que hagamos en un imán siempre se manifiesta dos polos, un (+) y un (-), hasta llegar a la propia estructura atómica, en donde encontraremos un equilibrio entre las fuerzas centrífugas de expansión (electrones) y una fuerza centrípeta de cohesión (neutrones y protones).

De esta estructura atómica de la materia parte toda la fisiopatogenia energética del organismo humano. <>

En fisiología observaremos estos principios, pues toda acción fisiológica se realizará por el concurso de sistemas antagónicos: de una forma macro fisiológica por el Simpático y Parasimpatico; de formas parciales por acción de feed-back en el sistema endocrino, por sístole y diástole cardíaco, por los antagonismos Potasio y Sodio en el S.N.C., los equilibrios ácido-basicos, el hombre no posee sólo andrógenos y demás hormonas masculinas, también hay estrógenos en el torrente sanguíneo. El mismo fenómeno, pero de carácter opuesto, se produce en la mujer.

Para curar las enfermedades hay que saber las causas Yin y Yang. Hay que examinar minuciosamente el yin y el yang y regularizarlos. En definitiva, toda iniciativa terapéutica puede resumirse en una sola regla: recuperación del equilibrio Yin y Yang.

Los Chinos dicen que no hay enfermedades, sino enfermos, y que el organismo es un ente indivisible (estando íntimamente relacionadas todas sus partes, de tal manera que la acción en una va a provocar reacción en el resto, a través de la pentacoordinación), por tanto, tenemos que tratar al paciente con un concepto individualizado.

El hombre tiene relaciones muy estrechas con el medio en el cual evoluciona. Es por lo que debe adaptarse a las evoluciones del Yin y del Yang del mundo exterior, para conservar su propio equilibrio. Hay que seguir armoniosamente las cuatro estaciones. Las cuatro estaciones son el origen de todos los seres y de todas las cosas. En primavera y verano, el prudente ( juicioso ) conserva cuidadosamente su Yang; en otoño y en invierno, su Yin.



Editado por Luciana Masante a las 12:49 PM


Comentarios (0)
TrackBack (0)
Archivado en: [ Medicina China ]



Medicina China





Trabajo confeccionado por alumnas de la Carrera de Medicina, de 2º año, de la Universidad Abierta Interamericana

Defagot Aneley, DeMichelle Mariana, Gelabert Alejandra.



¿Qué es la medicina china?









La medicina tradicional china cuenta con miles de años de existencia y ha cambiado poco en los últimos siglos. Como sistema de cuidado para la salud completo, el concepto básico de la medicina china es que una fuerza vital corre a través del cuerpo (también llamada Qi). Cualquier desequilibrio en esta fuerza puede ocasionar enfermedades y dolencias, de acuerdo con la medicina china. El desequilibrio, a su vez, es causado por un desequilibrio en las fuerzas opuestas y complementarias que constituyen la fuerza de la vida, llamadas Yin y Yang.





Para recobrar el balance, la creencia es que el balance entre los órganos internos del cuerpo y los elementos externos de la tierra, el fuego, el agua, la madera y el metal deben ser ajustados.



El tratamiento para recobrar el balance puede incluir lo siguiente:



La acupuntura

La moxibustión (la quema de hojas herbales en o cerca del cuerpo).

La terapia de la ventosa (el uso de jarras tibias para crear succión en ciertos puntos del cuerpo).

El masaje

Los remedios herbales

El movimiento y los ejercicios de concentración (como el Tai Chi).





¿Qué es la Acupuntura?







En la acupuntura, los instrumentos de trabajo son agujas de formas y tamaños distintos, generalmente de acero, aunque también pueden ser de metales preciosos, a los que se atribuyen distintos efectos terapéuticos: se dice, por ejemplo, que el oro tiene efecto estimulante, mientras que la plata tiene poder sedante.



Las agujas utilizadas hoy día en la acupuntura son de metal, generalmente de acero, aunque pueden también ser de oro, de plata o de otros metales. Merece la pena recordar que en tiempos remotos los instrumentos utilizados en la acupuntura eran de piedra o de madera Al margen del metal empleado, las agujas, aun presentando distintas formas, constan esencialmente de un palito fino que termina por un extremo en punta afilada y por el otro en un refuerzo que facilita la manipulación. Las agujas utilizadas corrientemente son filiformes, en "flor de ciruelo", etc. Las agujas filiformes tienen una longitud y un diámetro variables: de 1,2 cm a 12 cm de longitud y de ¼ de mm a medio milímetro de diámetro. La aguja en "flor de ciruelo" está constituida por 5-7 agujas reunidas en un único soporte, del que arranca un palito largo que hace las veces de empuñadura. Hace relativamente poco tiempo ha sido también introducido el uso de la electroacupuntura, que consiste en aplicar una corriente eléctrica a la aguja, una vez que ésta ha sido introducida en la piel.



La aplicación de la aguja requiere gran habilidad, necesaria sobre todo para evitar que el paciente sienta un dolor excesivo, que tendría efectos negativos sobre el resultado terapéutico. La colocación de la aguja puede seguir distintas direcciones (perpendicular, con un ángulo de 45 , (casi horizontal) en función del punto elegido para la intervención y de la naturaleza de la enfermedad. Por cuanto respecta a la profundidad a la que debe introducirse la aguja, depende de la región anatómica en la que se realice la acupuntura y de las reacciones del paciente. En los puntos situados en las cuatro extremidades, la profundidad que puede alcanzarse es del orden de 1-3 centímetros, o más, como es el caso del punto 36 del canal del estómago, situado aproximadamente a un dedo (de ancho) de la cresta anterior de la tibia; en este punto la profundidad puede variar de 2,5 a 5 centímetros. Estos mismos valores pueden alcanzarse en la región lumbosacra, mientras que en la cabeza y en la cara, donde las masas musculares son delgadas, las aplicaciones deben ser muy superficiales.



El efecto de excitación o de depresión en el punto de aplicación puede conseguirse mediante las oportunas manipulaciones de la aguja aplicada y gracias a la experiencia del acupuntor: bajar o levantar la aguja, torcerla, hacerla vibrar, etc., son operaciones que requieren una enorme sensibilidad y sobre todo una seguridad total en relación al resultado que se desea obtener, según la enfermedad o el síntoma sobre el que se pretende actuar. La aplicación de la aguja puede ser muy rápida, pero también puede durar varios minutos o incluso horas. En la práctica moderna, sobre todo occidental, caracterizada la mayor parte de las veces por connotaciones especulativas y, en cualquier caso, forzada por el ritmo acelerado de la vida, se da preferencia a la acupuntura rápida, que no obstante requiere muchas veces una aplicación profunda de la aguja.



Cuando se recurre a la aguja "en flor de ciruelo", la técnica de aplicación no es la introducción de agujas, sino la percusión de determinadas superficies del cuerpo o de canales usando un instrumento a modo de martillito. La utilización de la aguja "en flor de ciruelo" halla amplia aplicación, ya que básicamente tiene las mismas indicaciones que el empleo de la aguja filiforme. En todos los casos, la aplicación de la acupuntura requiere una esterilización perfecta tanto de los instrumentos usados como de las partes en las cuales van a introducirse las agujas. Además, es necesario que el paciente adopte la postura más idónea, no sólo para permitir al operador un acercamiento más fácil a la zona que se ha de tratar, sino sobre todo para obtener el mayor grado de relajación posible, condición que se cuenta entre las más importantes para evitar el dolor e inconvenientes como rotura de la aguja, lesiones de órganos, etc. Actualmente está siendo también objeto de estudio la influencia de la acupuntura sobre el sistema nervioso, las glándulas endocrinas, etc. Asimismo, se han introducido cambios en la técnica clásica, consistentes en el empleo de la electropuntura (que consiste en el paso de una corriente eléctrica a través de la aguja) y de la fonoforesis (en lugar de aplicar la aguja se aplica un vibrador de punta roma) En la China actual la acupuntura ocupa aún un lugar relevante en el marco de la medicina tradicional (junto a los masajes, la dietética, la hidroterapia, las técnicas respiratorias, las quemaduras, la fitoterapia); es materia de estudio en las universidades y se ha incorporado perfectamente a la medicina occidental, que se ha convertido en la oficial.



Las técnicas







La práctica de la acupuntura requiere mucha experiencia y una gran habilidad manual, por lo que no hay que ponerse en manos del primero que llega, sino de operadores que hayan tenido oportunidad de perfeccionar sus aptitudes en centros especializados.



Para reducir el dolor, debe introducirse la aguja con decisión y rapidez, eventualmente con ayuda de la presion de los dedos, de forma que, concentrándose en ésta el paciente aleje su atención de la aguja que se le va a clavar. Cuando se usan agujas largas, después de la introducción rápida, se puede profundizar más en los tejidos presionando con los dedos de la mano libre sobre el extremo de la aguja, a la que al mismo tiempo se imprimirá un movimiento de rotación. Otra técnica de aplicacion de la aguja consiste en levantar un pliegue cutáneo en correspondencia con el punto elegido y a continuación clavar la aguja. Este método se halla indicado sobre todo cuando el tejido muscular subyacente es más bien fino. Cuando la piel es fláccida, es preferible estirarla con dos dedos y luego clavar la aguja en la dirección y a la profundidad requeridas por el tratamiento que se pretende llevar a cabo.



Canales







Canal del pulmón (mano Taiyin) Síntomas patológicos: sensación de plenitud en el pecho hemoptisis, dolor de garganta, resfriado, sensación en hombros y espalda, dolores a lo largó del recorrido del canal



Canal del intestino grueso (mano Yangtaing) Síntomas patológicos: dolor abdominal, bochorno, tos, disentería, dolor de garganta, epistaxis, dolores a lo largo del canal



Canal del estómago (pie Yangming) Síntomas patológicos: hinchazón abdominal, mareo, vómito, parálisis de la cara, dolor de -largo del canal como en el pecho o en la formas maníacas, etc.



Canal del bazo (pie Taiyin): Síntomas patológicos: rigidez y dolor de lengua, dolor e hinchazón abdominal, vómito, ictericia, debilidad general, pesadez en todo el cuerpo, dolor e hinchazón a lo largo del canal.



Canal del corazón (mano Shaoyin): Síntomas patológicos. sequedad de garganta, dolor en abdomen. sed, ictericia, aumento de la temperatura de la mano y dolor a lo largo del canal.



Canal del intestino delgado Síntomas patológicos: dolor en la parte inferior del al ictericia, hinchazón del carrillo, dolor de garganta y dolor canal.



Canal de la vejiga (pie Taiyang) Síntomas patológicos: retención de orina, enuresis, de cabeza, enfermedades de los ojos, dolor a lo largo de la espalda, en el cuello, en la región lumbar



Canal del riñon :Síntomas patológicos: hemoptisis, disnea, sequedad de garganta, lumbago, edema, estreñimiento, diarrea y atrofia muscular de las extremidades inferiores, contractura de la planta del píe y dolor a lo largo de este canal



Canal pericardio-sexualidad (mano Jueyin): Síntomas patológicos: angina de pecho, sensación de plenitud en el pecho, palpitaciones,irritabilidad, agitacion, estados maniacos, espasmos y contracciones del codo y del brazo, temperatura alta dolor a lo largo del canal.



Canal del Triple Recalentador ,Síntomas patológicos: hinchazón abdominal, edema, sordera, zumbidos, dolor de garganta, hinchazón de los carrillos,dolor localizado en la región auricular posterior, en la piel, en el brazo, y en parte lateral del codo, etcétera.



Canal del hígado (pie Jueyin) : Síntomas patológicos: lumbago, sensación de plenitud en el pecho, enuresis, retención de orina, hernia, dolor en la parte baja del abdomen.



Canal de la vesícula biliar (Shaoyang) Síntomas patológicos: sabor amargo de boca, dolor en la región submandibular, dolor en el canto externo, zumbidos y dolor a lo largo del recorrido de este canal. -



La localización de los puntos para la aplicación de la acupuntura puede realizarse según distintos métodos. Uno de ellos se basa en longitudes establecidas en función de los dedos del paciente o del médico, si éste tiene una constitución física similar a la del enfermo. La unidad de medida puede ser la distancia comprendida entre los dos pliegues que corresponden a las articulaciones de las falanges distal y media del dedo medió, o bien la anchura de la primera articulación del pulgar. Otro sistema de medición consiste en establecer una serie de medidas proporcionales, por lo que si la distancia entre los dos pezones es de 9 unidades, la medida desde el centro del ombligo al borde superior de la sinfisis púbica será en proporción de 5 unidades y así sucesivamente. Por último, la localización de los puntos puede establecerse en función de elementos anatómicos fácilmente determinables en los distintos compartimientos orgánicos.



Editado por Marcelo de la Torre a las 11:54 AM


Comentarios (1)
TrackBack (0)
Archivado en: [ Medicina China ]



Historia de la Medicina China





En la vieja cosmología china, el universo no fue creado por las divinidades, sino que se autogeneró por la acción recíproca de la dualidad básica de la naturaleza: el yang, activo, claro, seco, caliente, positivo y masculino, y el yin, pasivo, oscuro, frío, húmedo y negativo. Todas las cosas, animadas e inanimadas, y todos los acontecimientos, eran el resultado de la combinación de estos fundamentos. El principio inmutable y eterno del universo era el tao, “la forma”, que determinó las proporciones adecuadas de yin o yang de cada cosa. Todo lo que alterara la natural relación de yin o yang era considerado como malo, y vivir con rectitud consistía en seguir cuidadosamente el tao. Si uno lo atendía con moderación, ecuanimidad y mortalidad, como pensó Lao-tzu en el Tao-te Ching (s. VI a.C.}, resistiría a la enfermedad y a las consecuencias del envejecimiento; desatenderlo era abandonarse a las enfermedades, no como castigo, sino como resultado inevitable de actuar contra las leyes de la naturaleza. Sin embargo, las enfermedades también podían ser causadas por fuerzas incontrolables (“el viento es la causa de un centenar de enfermedades”), ya que las condiciones atmosféricas podían trastornar el armonioso balance de yang y yin. El hombre tenía que estar atento a sus posibilidades y combatir los efectos, así como modificar las alteraciones internas de tas fuerzas vitales. La longevidad y la salud eran las recompensas.

La medicina china, asociada al taoísmo, se basaba en la prevención de las enfermedades. Como observó el legendario padre de la medicina china, Huang Ti, “el mejor médico es el que ayuda antes de que aparezca la enfermedad”. También la higiene taoísta se caracterizaba por su moderación y simplicidad. Las normas sexuales se regían por la filosofía del yin-yang. La eyaculación en el acto sexual disminuía el yang del hombre, lo que desequilibraba el balance interno de su naturaleza. Por otro lado, le restaba energía la absorción del yin liberado del orgasmo de su pareja, a no ser que ella sobrepasara los treinta anos, edad en la que la esencia femenina perdía su eficacia,

El tao fue asimismo importante en el confucionismo como modelo de conducta virtuosa, y, durante siglos, los preceptos de Confucio (K’ung Fu-rzu, 550-479 a.C.,) sentaron los patrones de conducta vigentes. En la primitiva filosofía china había una tendencia a aceptar y combinar aspectos de todas las religiones con el fin de abrir paso a nuevas ideas. No obstante, los antiguos chinos eran profundamente conservadores en lo que respecta a instituciones, costumbres, filosofía y modo de vestir. Incluso el estilo de la decoración cristalizó firmemente y permaneció invariable durante muchos siglos. Como dijo Confucio; “Reuniros en los mismos sitios donde lo hacían vuestros padres; realizad las mismas ceremonias que ellos han hecho; interpretad la misma música que ellos han interpretado; respetad a aquellos que honraron; amad a aquellos a quienes amaron”.

Aunque en la historia de la antigua China predominó el aislamiento, hubo contactos con la India y el Tíbet. El budismo llegó a China procedente de la India, y los saberes y prácticas médicas fueron una parte importante de sus enseñanzas. Los ejercicios gimnásticos y respiratorios de medicina china proceden también de la India y están estrechamente relacionados con los principios del yoga y algunos aspectos de la medicina ayurvédica. Hubo, además, contactos con el sudeste Asiático, Persia y el mundo árabe. En el siglo II a.C., el embajador chino Chang Chien pasó más de una década en Mesopotamia, Siria y Egipto recogiendo información sobre medicamentos, viticultura y otros temas. Siglos más tarde, las doctrinas médicas humoralistas y gran número de nuevos remedios penetraron en China. La introducción de los conocimientos del mundo mediterráneo fue facilitada en el siglo V, por la expulsión de Bizancio y amplia dispersión posterior de los cristianos heréticos nestorianos. La madre de Kublai Khan (1216-94) fundadora de la dinastía mongol, fue una nestoriana que pidió al Papa que mandara médicos europeos a China.



La filosofía de extremo oriente

Resulta difícil para un occidental comprender el sentido profundo y misterioso de la Filosofía de Extremo Oriente, ya que, como apuntaba el Dr. Abegg al respecto, "se trata de otra raza, de otra nación y de otra civilización, nosotros utilizamos expresiones mucho más débiles, haríamos mejor si representásemos a ese pueblo como habitantes de otro planeta, de esa manera nos encontraríamos en la distancia conveniente...". Si bien estas afirmaciones parecen exageradas, veremos que el Dr. Abegg no se encontraba muy lejos de la realidad, ya que según la filosofía que predicaba Lao Tseu, estaba prohibido desarrollar los conocimientos exteriores y materiales: "Luchad contra la fiebre de quererlo saber todo. Es gracias a la ausencia de pensamiento y de reflexión que uno puede iniciarse en el Tao (el secreto divino de la Ley Única)... Aquel que sabe no habla, aquel que habla no sabe. Por eso el Sabio sigue el sistema del silencio para conocer el Tao.

Tao es la Ley Única de la naturaleza. Un simple campesino, observando la obediencia absoluta a la naturaleza, puede comprender el Tao y será feliz, gozando de una vida larga y apacible. Por el contrario, el intelectual infatigable que pretende conocerlo todo y se esfuerza por comprender las leyes fundamentales, acabará probablemente sin conocer el Tao".

La Filosofía de Extremo Oriente es un conjunto sintético de todos los fenómenos vivientes, "un conjunto simple y fácil de observar por un ignorante, pero casi imposible de comprender por un sabio".

Mientras que los occidentales somos analíticos, los orientales son sintéticos. Por otra parte, el Occidente la filosofía difiere de la ciencia, mientras que en Extremo Oriente, filosofía y ciencia son una misma cosa. La ciencia engendra la filosofía y la filosofía gobierna la ciencia. "Nihil est in intellectu qod non prius fuerit in sensu, nisi ipse intellectus", es decir, nada existe en el intelecto (espíritu filosófico) que no haya existido primero en los sentidos (espíritu científico), si no es el intelecto mismo.

¿Cómo podremos, en estas condiciones, penetrar en esta fortaleza filosófica oriental? Únicamente existe una llave que puede abrirlos la puerta tan herméticamente cerrada: La Ley Universal, el "Principio Único" de la Ciencia-Filosofía china. Pero este "Principio Único es como una flecha que vuela, si se la atrapa deja de ser una flecha que vuela, si por el contrario se la observa como un movimiento abstracto, deja de ser una flecha."

Hace miles de años, Fou Hi llegó a la conclusión de que la naturaleza íntima del Universo se manifestaba gracias a las actividades positivas del Yang y negativas del Yin, pero al mismo tiempo ningún fenómeno era totalmente Yang o totalmente Yin, sino que todos los fenómenos eran manifestaciones muy variadas de combinaciones de estas dos actividades fundamentales y universales.

Para los extremo-orientales, antes de esta polarización de universo, esta era un "Universo-Eter-Único" o lo que los japoneses denominan Taikyoku, es decir "Divinidad Suprema".

De esta manera llegamos a poder comprender los siguientes principios sagrados:

1º) Lo que produce y determina al Universo es el "Universo-Eter-Único" o Taykioku de los japoneses.

2º) El Universo-Eter-Único se polariza en Yang (polo positivo) y Yin (polo negativo).

3º) De la actividad Yang se desprende: calor, pesadez, fuerza centrípeta; de la actividad Yin se desprende: frío, fuerza ascendente, fuerza centrífuga.

4º) Los seres y fenómenos que se producen en el Universo, son agregados múltiples y complejos de sustancia "Universo-Eter", cargadas de dos actividades Yin y Yang en todas las proporciones.

5º) Los seres y fenómenos se encuentran en equilibrios dinámicos diversos. Nada es estable ni quieto en el universo, todo se encuentra en movimiento incesante, porque la polarización no posee ni principio ni fin.

6º) La actividad Yin y la actividad Yang se atraen mutuamente.

7º) Nada es Yin absoluto ni Yang absoluto, todo es un agregado de Yin y de Yang.

8º) Nada es neutro. La polarización es incesante y universal.

9º) La fuerza de atracción entre dos seres está en función de la diferencia entre sus cargas de actividades opuestas.

10º) Las actividades de idéntica polaridad se repelen. La repulsión entre dos seres de misma actividad es tanto más grande cuanto más próximas se encuentran.

11º) El Yin produce al Yang y el Yang al Yin.

12º) Todos los seres se cargan de actividad Yang en el exterior y de actividad Yin en el interior.

13º) En el cuerpo humano Yan es el dorso, la respiración, lo positivo, activo, luz y salud, el dolor agudo, el pulso rápido y fuerte. Yin, los órganos internos, estómago, intestinos, vejiga , lo pasivo ,negativo, estas dos fuerzas gobiernan todos los fenómenos junto con los cinco elementos básicos: madera, fuego, tierra, metal y agua, y a esto cinco elementos corresponden cinco órganos: corazón centro de mando del cuerpo, bazo regula la distribución de los nutrientes, el metabolismo, da fuerza y resistencia al cuerpo, pulmón regula funciones corporales y mantiene el equilibrio, hígado regula la actividad de diversos órganos, riñón regula las reservas nutritivas y el uso de la energía y la fuerza vital y a estos corresponden otras cinco vísceras, otros cinco tejidos, otras cinco secreciones y hasta cinco emociones, alegría – cólera, tristeza, temor, sorpresa, ya que el Taoismo reconoce tres almas: una en la cabeza, una en el abdomen y una en la piel, a su vez todo está relacionado con las estaciones climáticas y para esto crearon una quinta estación la Canícula. El número cinco ejercía una fascinación especial para los chinos, son muy importantes los cinco colores, cinco sonidos y cinco sabores.

En conclusión, la verdadera Ley Única es la siguiente: "El Universo es la oscilación de dos actividades Yin y Yang y sus vicisitudes”.

Uno de los principios fundamentales de la Medicina Tradicional China está referido no solamente a fortalecer el cuerpo para conservar la salud y la armonía, sino además el de prolongar la vida. En efecto, este postulado que encontramos en la filosofía taoísta habla acerca de un pasado de ser inmortales (Shenn-Hsien) que habrían legado un conjunto de prácticas destinadas a trascender la muerte. En la historia de China, íntimamente unida a su Medicina Tradicional, han surgido un rico abanico de disciplinas que son ejercidas para este objetivo espiritual, muchas de las cuales están directamente relacionadas con las tradiciones marciales de oriente. Así, al amparo de las montañas Wu Dang, Ngo Mei, y los diversos templos Shaolin (Siu Larn), comenzaron a desarrollarse un conjunto de ejercicios que han impregnado el espíritu del llamado “Reino del Centro”, el antiguo “Imperio Celeste”. Entre estas encontramos el I Chin Ching (Clásico del cambio del músculo); el Pa Tuan Chin (Ocho piezas de brocado) y el Wu Chin Si (Juego de los cinco animales) atribuído al legendario cirujano Hua To, quien sería uno de los precursores de los estilos marciales Shaolin (Siu Lam Kune) y médico personal del famoso General Kuan Yu, el del emblema rojo, quien según la tradición fue operado por Huan To mientras el general jugaba una partida de ajedrez.



Primeros escritos médicos

La medicina clásica china se basaba primariamente en restos atribuidos a tres emperadores legendarios. El más antiguo era Fu Hsi (ca. 2900 a.C.). de quien se afirrnaba que creó el pa kua, símbolo compuesto de trazos yang y trazos yin combinados en ocho (pa) trigramas separados (kua) que podían representar todas las condiciones del yin-yang. Este sistema se continúa usando hoy en el I Ching (Libro de los cambios) considerado como un juego o superstición en Occidente.

Shen Nung, el Emperador Rojo (Hung Ti), recopiló el primer herbolario médico, el Pen-tsao (ca. 2800 a.C.}, en el que se exponen los efectos de 365 fármacos personalmente comprobados por él. Una leyenda afirma que un remedio mágico hacía transparente la piel de su abdomen, lo que le permitía observar la acción de las plantas que probaba. Otra historia cuenta que abrió su abdomen y lo suturó dejando una abertura. Se dice también que Shen Nung dibujó el primer gráfico sobre acupuntura, procedimiento médico más antiguo quizá que los propios emperadores legendarios.

La gloria de Yu Hsiung (ca 2600 a.C), el Emperador Amarillo (Iluang Ti), reside en su gran compendio médico Nei Ching (Cánon de la Medicina). Transmitido oralmente durante muchos siglos, este texto básico fue escrito posiblemente en el siglo III a.C. Su versión actual data del siglo VIII d.C, cuando Wang Ping hizo la última revisión amplia. La parte más extensa del Nei Ching es el Sun-Wen (cuestiones simples), que recoge la conversación del Emperador Amarillo con Ch’i Po, su primer ministro, sobre todos los aspectos de la salud y la enfermedad, incluidos la prevención y el tratamiento. La sección denominada Ling-Hsu (bases espirituales), está enteramente dedicada a la acupuntura. Se atribuye a Yu Hsiung otro gran compendio titulado Las conversaciones del Emperador Amarillo y la muchacha sencilla, que trata extensamente las cuestiones sexuales desde el punto de vista del taoísmo.

Otras notables fuentes de los antiguos saberes médicos chinos son el Shih Ching (Libro de las Odas), posiblemente anterior al epos homérico, y el Lun-yü, conjunto de discursos de Confucio seguramente escritos poco después de su muerte, que influyeron en las normas de conducta de muchas generaciones.

Durante la dinastía Chou (ca. 1050-225 begin_of_the_skype_highlighting 1050-225 end_of_the_skype_highlighting a.C.), se completó la extensa recopilación de textos médicos llamada Instituciones de Chou, que se convirtió en la base de la organización médica en las siguientes dinastías. En la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) destacó un notable tratadista clínico llamado Tsang Kung, quien describió por vez primera muchas enfermedades, entre ellas el cáncer de estómago, los aneurismas y el reumatismo. Chang Chung-ching, llamado el Hipócrates chino, escribió en el siglo III a.C. el clásico tratado El tifus y otras fiebres.

Ko Hung, afamado alquimista y gran observador, escribió obras en las que describe el beriberi, la hepatitis y la peste, ofreciendo también uno de los primeros estudios sobre la viruela: “Al acercarse el nuevo año, hubo una afección estacional en la que aparecían pústulas en la cara, que se extendían rápidamente a todo el cuerpo. Parecían quemaduras cubiertas de almidón blanco y se formaban de nuevo tan pronto tomo se rompían. La mayoría de los que padecían la enfermedad fallecían sí no recibían tratamiento. Después de la recuperación, la piel quedaba cubierta de cicatrices y costras negras”.

Sun Szu-miao (ca. 581-682 d.C.) escribió el Ch’ien Chin Yao Fang (Mil recetas valiosas) que resume en treinta volúmenes la mayor parte del saber médico de la época. Encabezó además un grupo que escribió una colección de cincuenta volúmenes sobre patología. El Hsi Yuan Lu, escrito durante la dinastía Sung, es un compendio de medicina legal que llegó a ser la primera fuente de conocimientos sobre el tema.



Anatomía y fisiología

Los conocimientos anatómicos de la antigua China se basaban más en la especulación que en la disección u observación directa. Corno las doctrinas de Confucio prohibían profanar los cadáveres, no se hicieron estudios anatómicos de forma sistemática hasta el siglo XVIII, mucho después de Vesalio. Incluso durante el siglo XIX, en las escuelas médicas hospitalarias la anatomía se enseñaba con diagramas y modelos artificiales más que mediante disecciones.

Las funciones fisiológicas se explicaban a partir de un sistema humoral parecido al de los griegos del siglo VI a.C. y los puntos de vista galénicos del siglo II d.C., con la única excepción de que tenían cinco humores en vez de cuatro. (El número cinco poseía para los chinos un significado mágico y se usaba también en otras clasificaciones: cinco elementos, cinco sabores, cinco emociones, cinco tipos de dolor, etc.).

Las ideas del Nei Ching referentes al movimiento de la sangre (“Toda la sangre está bajo el control del corazón”; “La sangre fluye continuamente por un circuito y nunca se detiene”), se aproximaron a las de Harvey miles de años antes. Sin embargo, existía la creencia de que algunos vasos del cuerpo conducían aire, y no parece que los comentaristas considerasen los vasos que llevaban la sangre como un sistema cerrado.



Diagnóstico

Los métodos chinos de diagnóstico eran la anamnesis, el examen del pulso, la observación del cuerpo y el estudio de la voz y, a veces, la palpación de las zonas afectadas. En casi todas las épocas y culturas, los médicos han empleado procedimientos similares intentando saber todo lo posible acerca de los pacientes con el fin de explicar mejor sus enfermedades y ordenar los tratamientos más adecuados. Sin embargo, los médicos antiguos consideraban cada paciente como el reflejo de las circunstancias ambientales (incluso el universo entero) en mayor medida que lo hacen los profesionales en la actualidad. El médico chino deseaba saber la forma en la que el paciente había violado el tao, para lo cual tenía en cuenta su rango; los cambios de situación social, residencia y posición económica; la sensación de bienestar y el apetito; el clima y los sueños del enfermo y de sus familiares.

La técnica diagnóstica más importante de la antigua China fue seguramente el examen del pulso. Lo tomaban primero del brazo derecho y después del izquierdo. Lo comparaban con el suyo anotando la hora, el día y la estación, porque, según el horario, iba cambiando la naturaleza de las pulsaciones. Cada pulsación tenía tres divisiones diferentes que se asociaban a un órgano específico, y cada división o zona del pulso se proyectaba superficial y profundamente. Así se podían obtener cientos de combinaciones. En el tratado Muo-Ching se emplean diez volúmenes para explicar todos los detalles acerca del pulso.

El enfermo sólo tenía que extender su brazo a través de las cortinas de su cama para que el médico determinara los síntomas, emitiera el diagnóstico, predijera el pronóstico y ordenara el tratamiento adecuado por el mero hecho de examinar el pulso. A veces, en la medida de lo posible, observaba la piel de la persona enferma. No estaba bien considerado que un hombre explorara a una mujer, por lo que éstas señalaban en una figura de cerámica o de madera, los puntos donde sentían dolor.



Tratamiento

De acuerdo con el Nei Ching, había cinco tipos de tratamiento: curar el alma, nutrir el cuerpo, administrar medicamentos, tratar el organismo globalmente y usar la acupuntura y la moxibustión. El médico tenía que restituir al enfermo al camino correcto del tao. Suponiendo que determinados estados mentales provocaban cambios específicos en ciertos órganos, el médico trataba de relacionar determinados comportamientos y factores constitucionales con las enfermedades y procuraba que sus pacientes los modificaran. Por ejemplo, las ideas libertinas y licenciosas conducían a enfermedades pulmonares; en cambio, llevar a la práctica estos pensamientos afectaba al corazón. El médico tenía que determinar las causas de la disarmonía del cuerpo y actuar en consecuencia.

Los ejercicios físicos se realizaban con el fin de proteger el organismo de la enfermedad y para mantener la salud. Hua T’o, el gran cirujano, investigó el sistema de terapéutica física basándose en la semejanza de los movimientos espontáneos de los animales. El masaje -amasamiento, golpes, presión y fricción- constituía un método cotidiano de tratamiento, como lo eran también la aplicación de yeso y la evacuación del intestino con purgantes.

En cuanto a la alimentación del paciente, el médico hacía uso de combinaciones complejas de alimentos de acuerdo con sus proporciones potenciales de yang y yin. Las comidas poseían su propio equilibrio, siendo cada uno de los cinco sabores beneficioso para un determinado elemento del organismo: lo ácido para el hueso, lo picante para los tendones, lo salado para la sangre, lo amargo para la respiración .



Remedios medicamentosos

La farmacopea china fue siempre rica, desde los tiempos del Pen-tsao, el primer herbario médico, hasta la época de las dinastías tardías, en las que el arsenal terapéutico llegó a reunir unos 2.000 remedios y unas 16.000 fórmulas. Los medicamentos se consideraban mejores cuanto peor era su sabor. Como cabía esperar, fueron clasificados en cinco categorías: hierbas, árboles, insectos, piedras y granos. La terapéutica mineral contaba con compuestos del mercurio (los calomelanos que se empleaban para las enfermedades venéreas), derivados del arsénico y piedras magnéticas. Los remedios procedentes del reino animal, aparte del diente de dragón (polvos de huesos fosilizados), incluían cualquier sustancia que pudiera obtenerse de los seres vivos: órganos enteros o fragmentados, orina, excrementos, etc.

Dos sustancias vegetales se asocian generalmente con China. Una de ellas es la efedra (ma huang) o “cola de caballo”, planta descrita por el Emperador Rojo, que fue usada durante muchos años como estimulante, como remedio para las enfermedades respiratorias, para provocar fiebre y sudoración y como agente sedante de la tos. La efedra pasó a la farmacopea griega y se difundió después a todo el mundo. En la medicina occidental no fue considerada como agente terapéutico hasta finales del siglo XIX, después de que se aislara su principio activo, la efedrina, y se demostrara su acción farmacológica.

La segunda de las plantas medicinales es el ginseng (“raíz en forma humana”). Los chinos consideraban las preparaciones que incluían esta planta casi milagrosas para prolongar la vejez, recuperar la potencia sexual, estimular a los debilitados y tranquilizar a los sobreexcitados. También creían que mejoraba la diabetes y estabilizaba la presión sanguínea. Recientemente estas raíces han sido estudiadas por los farmacólogos a fin de valorar sus efectos beneficiosos. Un gran número de personas en Asia y en países occidentales están convencidos de que poseen tales efectos, por lo que han alcanzado un alto precio que ha llegado a mil dólares la pieza.

Aunque muchos remedios de la materia médica china han sido olvidados o se han valorado caprichosamente, en otros se han encontrado principios farmacológicos activos. Las algas marinas, que contienen yodo, se utilizaron para tratar el bocio; la madera de sauce, que tiene ácido salicílico, se utilizó como remedio para el reumatismo; el jugo del lúpulo contiene principios antiespasmódicos eficaces en las alteraciones menstruales, y las flores de morera una sustancia activa que hace descender la presión arterial. Se discute si el opio fue utilizado o no como fármaco en la China antigua.



Acupuntura y moxibustión

La acupuntura y la moxibustión han constituido una parte básica de la terapéutica china durante miles de años. Se dice que fueron inventadas por el Emperador Amarillo, aunque puede que se utilizaran mucho antes. El objetivo de estos tratamientos es corregir los excesos de yang o yin y restablecer así el equilibrio, aunque se piensa que la energía externa también puede introducirse en el organismo. En la acupuntura la piel es perforada con largas agujas hasta diversas profundidades fijadas de antemano. Se clavan en alguno de los 365 puntos distribuidos en doce meridianos que recorren el cuerpo y transmiten una fuerza vital activa denominada ch ‘i. Cada uno de estos puntos está relacionado con un órgano determinado. Por ejemplo, aplicando la aguja en cierta zona del lóbulo de la oreja, pueden tratarse algunos dolores abdominales. Se cree que prácticamente todas las enfermedades, trastornos y síntomas pueden ser tratados mediante la acupuntura.

La acupuntura se introdujo en Corea y Japón a finales del siglo X d.C. y en Europa durante el siglo XVII; en los últimos años ha despertado un gran interés en todos los países occidentales. A los sanadores al margen de la medicina, e incluso a algunos médicos, se les pide a menudo que practiquen la acupuntura, especialmente para resolver problemas aparentemente pequeños que la terapéutica habitual no ha podido solucionar. La posible aceptación de esta práctica por parte de la medicina científica occidental es una cuestión por ahora no resuelta.

La moxibustión es tan antigua como la acupuntura. Los mismos meridianos y puntos de esta última sirven para la práctica de la moxa, que consiste en aplicar sobre la piel una pequeña cantidad de una planta pulverizada (generalmente artemisa) y en quemarla, con lo que casi siempre se produce una ampolla.

Visión histórica de la acupuntura

Podemos considerar a la Acupuntura tan antigua como la propia China. Existen restos arqueológicos que evidencian la existencia de la acupuntura ya en la Edad de Piedra, utilizando agujas de silex y jade. Pero ¿cómo es posible que, después de tanto tiempo, hayamos podido conocer los secretos de la China Antigua?

Los primeros tiempos históricos de China, sobre los cuales poseemos fechas concretas, corresponden a la dinastía Hia, que duró desde el 2.204 al 1.766 a.C., iniciada bajo la soberanía del emperador Yu (2.200). Sin embargo, disponemos de datos que nos confirman la existencia del emperador Chin-Nong (Espíritu-Laborioso) alrededor del 3.200 a.C. Fue él quien, hace 5.000 años, dio a conocer a sus súbditos los "cinco tipos de grano" más adecuados para la alimentación del hombre, así como "los cien tipos de plantas útiles". Él personalmente probaba las plantas de la tierra, diferenciando las tóxicas de aquellas que eran útiles para la salud.

Consciente de la dificultad que suponía la transmisión oral de sus conocimientos, y puesto que la escritura aún no había sido inventada, ideó una serie de signos convencionales formados por la combinación de cierto número de líneas rectas y cruzadas. Años después, hacia el 3.000 a.C., estas líneas fueron reemplazadas por cuerdecitas anudadas.

Existían alrededor de 200 ideogramas primitivos, que no eran sino esbozos de objetos materiales (Siang-Hing).

Fou-Hi (hacia el 2.950 a.C.) reemplaza estos caracteres de cuerdecitas por los primeros ideogramas escritos, llamados Kho-Teou (renacuajos) ya que sus trazos irregulares recordaban la forma de los renacuajos.

Trescientos años más tarde, el emperador Houang-Ti (2.640 a.C.) recopiló todos los datos existentes hasta le época e hizo de la medicina una auténtica ciencia, recogiendo sus conocimientos en manuscritos. Gracias al descubrimiento del cobre, bajo este imperio, Huang-Ti prohíbe el uso de agujas de piedra y las sustituye por agujas de metal, en un decreto a los médicos de la corte, recogido en el Nei Ching, dice: "lamento que mi pueblo, afectado por las enfermedades, no cumpla con su obligación de pagar los impuestos y que no pueda realizar los trabajos que me debe. Mi deseo es que no se le suministren más medicamentos que envenenen a las gentes ni las antiguas agujas de piedra. Deseo que se utilicen únicamente las misteriosas agujas de metal con las cuales se puede dirigir la energía."

Después vino la época histórica (2.200 a.C.) con el emperador Yu de la 1ª dinastía y, siglo a siglo, se fue modificando la escritura hasta llegar a la dinastía Han (200 a.C.), época de la que data el primer libro conocido que ha llegado hasta nosotros, el Nei-Ching. Es precisamente en este libro donde encontramos la confirmación del uso de agujas de silex y jade ya en la época neolítica, así como el ya citado decreto del emperador Huang-Ti prohibiendo su uso en detrimento de las agujas de metal.

A lo largo de los siglos II y III a.C., el célebre Roa Tro (125-225) curaba las enfermedades con el uso de una sola aguja. También utilizada masajes con la uña o con un trozo de marfil sobre los puntos chinos.

Desde el siglo I al VIII, durante las dinastías Tsinn y Oe, el "Libro de la Verdad" precisa la localización de los puntos de acupuntura, así como su número. Entre los siglos VI y X, correspondientes a las dinastías Soe y Trang, la acupuntura adquiere un considerable desarrollo. El autor Soun Se Miao (585-682) escribe la obra llamada "Prescripciones que valen mil monedas de oro".

En el siglo VIII, Ouang Cheou desvela "Los secretos importantes de la Acupuntura". En el siglo IX, Tcheng Tsiuann publica una "Nueva regla de los pulsos". Entre los siglos X y XIV, bajo la dinastía Song, Rojo Iu (937-975) escribe "La regla de las agujas chinas". En 1027 el emperador mandó fundir una estatua de bronce a tamaño natural que tenía los puntos chinos con su profundidad de punción. En 1027 se tallaron sobre madera planchas que reproducían esta estatua.

En 1068 se creó una facultad para enseñar la Acupuntura. En el siglo XIII, Oenn Siou publica una "Reglas de masajes para niños".

En el siglo XIV (dinastía Iuan) Tou Se Tsing, hacia 1315, actualiza los conocimientos de las diferentes escuelas.

Desde el siglo XIV hasta el XVII, bajo la dinastía Ming, aparecen numerosas compilaciones que abarcaban 100 volúmenes (1556). Un resumen de las mismas en 8 volúmenes se publicó en 1575 bajo el nombre de "Puerta de entrada a los estudios médicos". También en esta época, entre 1522 y 1567, Kao Ou publicó "El florilegio de las agujas y las moxas".

Hacia 1798, bajo la dinastía Tsring, se publicó "El estudio fácil de las agujas y de las moxas" en 3 volúmenes.

Desde entonces hasta nuestros días se han escrito innumerables libros sobre acupuntura, tanto en oriente como en occidente.

Como hemos podido constatar la Acupuntura ha sido transmitida, tanto de forma oral como escrita, durante más de 45 siglos y utilizada sobre una población que supone un tercio de la población mundial, lo que la acredita como la medicina más sólida y experimentada de cuantas han existido a lo largo de la historia de la humanidad.

La importancia de la acupuntura en la medicina moderna

La acupuntura es, por un lado, un tipo de medicina totalitaria, fundamentalmente dialéctica y dinámica, que considera al ser como una globalidad tanto desde el punto de vista estructural como de sus relaciones con el entorno que le rodea. Como todas las grandes medicinas "tradicionales" considera al hombre como un "microcosmos" dentro de un "macrocosmos", ambos regidos por las mismas leyes. Por otro lado, la acupuntura es también una ciencia y como tal en consonancia con las teorías más modernas de la medicina, la física o la astronomía.

Nada más distante que una mera "reflexoterapia", la acupuntura moderna se erige como una ciencia en perpetua elaboración. Medicina energética, medicina global, medicina equilibrada y dinámica, ha sido la primera en afirmar que "el enfermo es el causante de su enfermedad". Dos mil años más tarde Hipócrates recogería la misma idea al decir que "no existen enfermedades sino enfermos". Tanto desde el punto de vista clínico como profiláctico la acupuntura se erige como una disciplina médica de gran importancia para la sociedad moderna. Bien se trate de países ricos o pobres la acupuntura es una de la modalidades terapéuticas más baratas y eficaces. Baste pensar que en los Estados Unidos se gastan anualmente entre 35 y 50 millones de dólares solo para tratar de aliviar dolores en los pacientes. En la República Federal de Alemania los gastos anuales derivados en el tratamiento del dolor se sitúan entre los 10 y los 15 millones de marcos y por lo que respecta a España se estiman en más de 35 millones de pesetas. De igual manera, hay que tener en cuenta el importantísimo ahorro hospitalario que supone el realizar las intervenciones quirúrgicas mediante anestesia acupuntural, ya que no solamente se reducen los riesgos durante la intervención (al mantenerse en óptimas condiciones las funciones vitales del paciente), sino que se disminuye en casi un 50% el tiempo de permanencia hospitalaria en el postoperatorio.

Pero quizás la ventaja más importante y significativa sea la de que se trata de una medicina integral, es decir que permite una visión global del paciente, sin necesidad de recurrir a la tradicional retahíla de especialistas cuando se quiere valorar el conjunto de los síntomas que presenta un enfermo.

Moxibustión

La moxibustión es una fórmula terapéutica complementaria de la acupuntura y tan antigua como ella misma. Consiste en multiplicar los efectos terapéuticos de la acupuntura por medio del calor, efecto que se consigue a través de una planta llamada "artemisa", que tiene múltiples propiedades medicinales, y que si bien los chinos fueron los primeros en aprovecharse de sus propiedades, hoy está incluida para múltiples usos en la farmacopea occidental.

Acupuntura y moxibustión son dos métodos medicinales diferentes, usados desde los milenios por los orientales, y que si bien esta última sirve fundamentalmente para complementar la acupuntura, puede actuar directamente, pero utilizando los canales o meridianos de la acupuntura, hasta el punto de que en el Nei Ching se nos dice textualmente: "La moxibustión puede ser aplicada cuando y donde la acupuntura por sí sola resulte ineficaz".

La terapia por la moxibustión era una técnica ya conocida desde los tiempos muy antiguos y empleada hace nada menos que tres mil años por todo el pueblo chino, logrando eficazmente la acción curativa en diversas enfermedades. Por tanto, esta terapia tradicional fue descubierta, difundida, sistematizada y evolucionada a través de los experimentos, y posee las virtudes de ser sencilla, económica y eficaz.

La moxibustión consiste en efectuar ciertas estimulaciones caloríficas sobre los puntos elegidos, de acuerdo a la teoría de los meridianos y de las vísceras, con el fin de curar las enfermedades, utilizando rollos o conitos de artemisa o bien la combinación de éstos con las agujas.

Las moxas más utilizadas en la actualidad son la hierba seca de artemisa, el rollo de artemisa pura, el rollo "Tai-I" y el rollo "Nien-Ying", etc.

La moxibustión se aplica principalmente en la enfermedad fría o vacía. La enfermedad fría se refiere a una afección externa por el frío perverso, causando un resfrío, gripe o reumatismo, o un estado de insuficiencia debido a la debilidad de la energía Yang, cuyos síntomas se hallan normalmente en un paciente crónico, como, por ejemplo: palidez facial, depresión, escalofrío, frío y dolor en la zona abdominal que se alivia con el calor, sin sed, abuso de bebidas calientes, materia fecal fluida, orina transparente y abundante insipidez, mucosidad lingual blanca y lisa, pulso profundo y lento, etc. La enfermedad vacía se refiere a la escasez de la energía nutritiva, la disminución de la función fisiológica y la debilitación de la energía defensiva, que se caracteriza por los síntomas de decaimiento psíquico y físico, taquicardia, disnea, palidez labial y ungular, cansancio acompañado de sudor espontáneo, insipidez, mucosidad lingual escasa, pulso vacío y débil, etc.

El Nei Ching sostiene que "caliente lo frío", "tonifique lo vacío", "ascienda la energía decaída", esto nos da a entender que la moxibustión posee la acción medicinal de calentar y despejar los meridianos, eliminar el frío perverso, tonificar la debilidad, fortificar la energía vital y estimular la energía Yang, etc.



Odontología

El tratamiento de las alteraciones dentales se reducía, por lo general, a la aplicación o ingestión de ciertos fármacos, como granada, acónito, ginseng, ajo, ruibardo y arsénico, así como excrementos y orina de animales. El Nei Ching clasifica los dolores de muelas en nueve tipos, en los que incluye las infecciones y las caries. Igual que los mesopotámicos y egipcios, los chinos creían que las afecciones dentales estaban causadas por gusanos. Se usaban mondadientes y dentífricos, y los dientes sueltos se sujetaban con trozos de bambú. A menudo se empleaba el oro para recubrir los dientes, aunque con una finalidad meramente decorativa.



Cirugía

Aunque la cirugía no era una de las cinco formas de tratamiento citadas en el Nei Ching, se conocía y utilizaba el bisturí. De Hua T’o, una de las escasas figuras quirúrgicas, se decía que trató una herida que tenía en un brazo el famoso general Kuan Yü cortando la carne y raspando el hueso. Los médicos conocían la forma de tratar las heridas y al menos dos textos clásicos se consagraron enteramente a este tema.

La actitud adecuada frente al dolor era la de soportarlo sin manifestar el menor signo de emoción, como se refleja en la indiferencia del general tratado por Hua T’o, que continuó jugando al ajedrez mientras era operado. No obstante, se utilizaba a menudo algún tipo de anestesia, en especial el vino y fármacos como el beleño. No sabemos si se usaba también el opio y el cáñamo indio.

Eunucos y el vendaje de los pies

Otra práctica quirúrgica fue la castración de ciertos varones que intentaban medrar en la corte. Aunque originariamente la sección total del pene y de los testículos era un castigo muy grave, llegó a convertirse después en una prueba de absoluta lealtad y obediencia al monarca, porque significaba liberarse de los preceptos confucionistas de ser leal ante todo a la familia y de engendrar un hijo para la posteridad.

El vendaje de los pies tiene cierto interés médico porque supone un desarrollo de pie zambo artificial. Durante un milenio, todas las muchachas jóvenes de familia acomodada permitieron que sus madres y tías las convirtieran en unas tullidas con tal de tener los pies pequeños, como exigía el ideal de la belleza femenina. Plegaban gradualmente sus dedos por debajo de la planta del pie y, con unos vendajes bien apretados, juntaban el calcáneo con la parte anterior. Sin el “Loto de Oro”, como se denominaba el moldeado ideal de los pies, una chica no era casadera ni podía convertirse en cortesana, ya que tos pies pequeños eran el rasgo más deseado de una mujer.

Para un hombre, una esposa con los pies vendados tenía un profundo significado sexual, pero era también un símbolo de posición social, ya que su indefensión indicaba que él era lo suficientemente rico como para mantener a una o más mujeres ociosas. La movilidad restringida suponía, además, que debía permanecer en su casa, lo que dificultaba enormemente las aventuras amorosas ilícitas. Los conquistadores manchúes prohibieron esta práctica en el siglo XIX, pero no se abandonó hasta principios del siglo XX.



Enfermedades

Algunas enfermedades epidémicas se conocieron bastante bien, lo que permitió el desarrollo de medidas preventivas. En el siglo XI la inoculación contra la viruela se efectuaba poniendo costras de pústulas variólicas en las fosas nasales, práctica que quizá procedía de la India. Otra medida preventiva consistía en usar los vestidos de alguna persona que hubiera padecido una enfermedad.

Seguramente se observó la relación de la viruela vacuna con la viruela, ya que como medida preventiva también se hacía ingerir pulgas pulverizadas procedentes de las vacas infectadas. Por el contrario, no se luchó contra otras epidemias devastadoras. Durante la dinastía Han, una epidemia, al parecer de fiebre tifoidea, acabó con dos terceras partes de los habitantes de una región.

Las descripciones de la lepra en el Nei Ching y en textos posteriores demuestran la precisión de la observación clínica por parte de los médicos chinos, aunque sus explicaciones sobre las causas y el tratamiento se adaptaran a las ideas preconcebidas de la época: “El viento y el frío se alojan en los vasos sanguíneos y no pueden extraerse. Esto se denomina li-feng. Para el tratamiento se pinchan las partes tumefactas con una aguja afilada con el fin de que salga el aire contaminado”. Los estudios del siglo XIV mencionan el aceite de chaulmoogra, obtenido de las semillas de un árbol del Este de la India, como fármaco específico para la lepra; se ha mantenido como el principal remedio, incluso en Occidente, hasta hace pocas décadas.

Se observó el contagio en una enfermedad que quizá fuera la tuberculosis: “Por lo general, la enfermedad produce fiebre alta, sudoración, astenia y dolor localizado; conduce lentamente a la muerte, tras haber sido transmitida a las personas más allegadas y haber destruido a la totalidad de la familia”.

Las enfermedades venéreas, aunque no bien diferenciadas, fueron objeto de gran variedad de tratamientos, entre ellos sustancias minerales administradas por vía oral. En la Terapéutica secreta de las enfermedades venéreas, el médico del siglo XVI Chun Szi-sung habla del uso del arsénico que, hasta el descubrimiento de la penicilina, fue utilizado por la medicina moderna en forma del Salvarsán y los derivados sintetizados por Paul Ehrlich.

Parece ser que en China siempre hubo lugares para que los enfermos pobres recibieran asistencia médica. Con el avance del budismo durante las dinastías Han y T’ang, los hospitales atendidos por sacerdotes llegaron a ser muy numerosos. Sin embargo, en el siglo IX, cuando gobernaron políticos opuestos al budismo, fueron destruidos o desalojados unos 4.600 templos y hospitales. A pesar de todo, durante el siglo XII los hospitales llegaron a ser tan numerosos que casi todos los distritos tenían al menos una institución mantenida con los impuestos. Las clases altas preferían ser atendidos en sus propias casas, por lo que a los hospitales acudían los pobres o personas de las clases bajas.



Prácticos de la medicina

En las Instituciones de Chou, recopiladas varios siglos antes de Cristo, se describe la organización jerárquica de los médicos. Existían cinco categorías: médico jefe (que recogía medicamentos, examinaba a otros médicos y los nombraba), médicos dietólogos (que prescribían las seis clases de comidas y bebidas), médicos para enfermedades simples (como dolores de cabeza, resfriados, heridas menores, etc.), médicos de úlceras (que quizá fueran cirujanos) y médicos de animales (por supuesto, veterinarios).

Los médicos se clasificaban también de acuerdo con los resultados que obtenían en su práctica clínica. Ya en la época de las dinastías Chou y T’ang tenían que informar acerca de sus éxitos y de sus errores con la finalidad de controlar el acceso a una nueva categoría profesional. En el siglo VII d.C. era preciso superar un examen para ser nombrado médico, cuatrocientos años antes de que se instituyera el primer sistema de titulación europeo.

Los conocimientos médicos se consideraban como un poder secreto que pertenecía a cada práctico. Mientras que en otras sociedades, tanto primitivas como desarrolladas, la difusión del saber médico era controlada por asociaciones profesionales, los médicos chinos guardaban sus secretos y solamente los transmitían a sus hijos o, a veces, a personas muy elegidas y cualificadas. En los primeros tiempos la asistencia médica se prestaba por humanitarismo, ya que los médicos eran gobernantes, sabios, nobles e incluso sacerdotes, y no existían incentivos sociales ni económicos. Más tarde, los honorarios directos o los salarios se hicieron habituales y la corte y los grandes propietarios contrataron médicos.

Quizás existieron escuelas médicas regulares antes del año 1000. En el siglo XI se fundó una institución para la educación médica bajo los auspicios imperiales. Durante la dinastía Ming, en el siglo XIV, cristalizó el sistema educativo, que sufrió pocos cambios a lo largo de las centurias siguientes, si se exceptúa que se registró una gradual decadencia, hasta llegar al año 1800, en el que había una sola escuela en Pekín.

Los profesores eran los únicos responsables de la formación de sus alumnos. Se les imponían multas si los estudiantes fracasaban y no demostraban un rendimiento adecuado en los exámenes. Estos últimos se basaban en una compleja estructura piramidal que permitía un proceso de eliminación que continuaba hasta llegar a las máximas calificaciones. Los mejores podían llamarse médicos, los de siguiente nivel eran meros asistentes y a los de más baja puntuación se les limitaba la entrada en la enseñanza.

La especialización quizás apareció tempranamente. Se entendía que los médicos y los boticarios ejercían ocupaciones distintas, aunque unos y otros eran considerados como sanadores. En la dinastía Chou había nueve especialidades que se ampliaron a trece en el período Mongol, a principios del siglo XIV. Asimismo, las subespecialidades llegaron a ser muy complejas, de forma que había médicos para los grandes vasos y los pequeños, para las fiebres, viruelas, ojos, piel, huesos, laringe, boca y dientes. Había también ginecólogos, pediatras y especialistas en el pulso en enfermedades internas, externas, de la nariz y la garganta, y de los niños. Algunos sanadores se consagraban a la moxibustión, la acupuntura o la terapéutica mediante masajes. Incluso los dedicados a los ensalmos o a la dietética se consideraban especialistas y, a menudo, estaban más solicitados que los propios médicos. En cambio, los cirujanos pertenecían por regla general a clases inferiores. Los prácticos de cada grupo tenían sus estudiantes y asistentes que alcanzaban la titulación a través de un examen.

La obstetricia estuvo en manos de las comadronas durante muchos siglos y, por otra parte, no se sabe cuándo ejercieron las primeras mujeres como médicos. Se cita una en los documentos que proceden de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.), pero quizás ejercieron otras con anterioridad. En el siglo XIV se reconoció oficialmente que las mujeres podían ser médicos.

Durante la dinastía Ming (1368-1644) los teóricos de la medicina pueden agruparse en seis escuelas filosóficas. El grupo que podemos denominar yin-yang lo basaba todo en el desequilibrio de estas fuerzas. Los médicos wen-pou atribuían la enfermedad a la preponderancia del yang, y prescribían con frecuencia ginseng y acónito; el grupo radical usaba remedios drásticos. En cambio, los conservadores se apoyaban en autoridades de otras épocas, de manera que reeditaban textos clásicos y no se desviaban jamás de sus doctrinas. Los médicos de la escuela ecléctica, como su nombre indica, usaban una gran variedad de principios procedentes de otras sectas. La sexta escuela basaba la terapéutica en la disarmonía de los cinco elementos y los seis vapores.



La expansión de la medicina china a Corea, Japón y el Tíbet

La antigua medicina china, desarrollada plenamente antes del comienzo de la era cristiana, se difundió al parecer a la vecina Corea hacia el siglo VI d.C. En esta misma centuria, tras una grave epidemia que había asolado Japón, los médicos coreanos que habían sido llamados con tal motivo introdujeron en este país textos y comentarios de la medicina clásica china. Durante el siglo siguiente, estudiantes y médicos japoneses fueron directamente a China para formarse desde el punto de vista teórico y práctico. En el siglo VIII, un monje budista llamado Chien Chen logró una posición eminente en la corte imperial de Nara, donde, con el nombre de Kanjin, enseñó medicina práctica y tradujo textos chinos de materia médica. A finales de dicha centuria, la medicina china estaba ya ampliamente difundida en el Japón, hasta el punto de que el médico Wake Hiroya fundó una escuela basada en su metodología. Poco más tarde, el emperador Heijo (806-810) intentó vanamente oponerse a la influencia extranjera y restaurar la medicina tradicional japonesa, ya que los métodos chinos estaban firmemente arraigados. En el siglo X, la acupuntura llegó al Japón, seguida por la moxibustión (la palabra moxa es japonesa) y de otros elementos

La enseñanza médica japonesa, basada en los sistemas chinos, exigía una intensa y prolongada preparación antes de que fuera permitido el ejercicio médico, previa realización de un examen oficial. Como en la antigua China, era necesario pertenecer a una clase social elevada para ingresar en una escuela médica, aunque también se nombraban profesores encargados de instruir a los estudiantes de origen humilde.

La medicina, la cultura y la filosofía de la antigua China se difundieron también hacia occidente durante los siglos VII y VIII. Hay que subrayar, sin embargo, que los misioneros árabes islámicos y los indios budistas influyeron en un doble sentido cuando viajaron a China en busca de conversos. Como en sus misiones necesitaban traducir del sánscrito y del árabe al chino y viceversa, los saberes médicos se difundieron en las dos direcciones. Consecuentemente, en las zonas cruciales del Sudeste Asiático y del Tibet, se desarrolló un sistema médico que era una combinación de elementos chinos, indios y árabes. La influencia árabe, procedente en parte de la tradición griega, resulta evidente en lo que se refiere a la doctrina de los cuatro humores (flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra). Lo mismo puede decirse acerca del influjo del Yoga indio en las ideas que situaban el alma en el centro de la columna vertebral y en relación con los ejercicios respiratorios.

Los sacerdotes budistas, que tuvieron mucho éxito en la difusión de su fe, practicaron durante largo tiempo la medicina. En este período temprano, dos esposas de un rey tibetano (una de ellas china), le convirtieron al budismo, a consecuencia de lo cual hizo llamar a sabios para que llevaran textos chinos al Tibet; el resultado fueron dos colecciones en tibetano, llamadas Kanjur y Tanjur, la última de contenido médico. En el siglo XIII, el conquistador mongol Kublai Khan quiso tener de nuevo este cuerpo de conocimiento en chino, tarea que no llegó a realizarse. No obstante, su nieto, en la centuria siguiente, reunió a traductores del Tibet, Mongolia y Asia Central con el fin de realizar la tarea. Mientras los mongoles estuvieron en el poder se aliaron con los vighars, judíos, cristianos y musulmanes, y prefirieron la medicina árabe a la china.



Autores: Cordero, Andrés

Mizdraji, Luciano

Pilotti, Valeria